
Jueves 30 de julio en Calvià
Siente el nexo de Nil Moliner
Patricia Gelabert
Xavi Vidal (ver galería)
La velada del pasado jueves 30 de julio comenzó sobre el escenario La Isla con el artista mallorquín Álvaro Bosc, encargado de abrir una noche que terminaría convirtiéndose en una auténtica celebración de la música en directo.
El escenario principal tomó el relevo a las 21:15 horas con R01, el proyecto con el que Roi Méndez continúa construyendo su nueva etapa artística. Acompañado por Héctor de Cuenca a la batería, Natanael a los teclados y saxo, y Miguel Sempere a la guitarra, el gallego defendió un repertorio en el que sonaron temas como «Te quiero querer» o «Romántico», dejando el ambiente perfectamente preparado para el gran protagonista de la noche.
A las 22:30 llegó el momento más esperado. Nil Moliner apareció sobre el escenario junto a su banda para dar comienzo al plato fuerte de la velada ante un recinto repleto, con una presencia muy destacada de familias y de público joven que no dejó de cantar durante toda la actuación.
El concierto arrancó con «Nuestro jardín», seguida de «Ha pasado algo», «Vuela alto» y «Tenerte cerca», demostrando desde el primer momento que Nil no entiende un concierto sin convertirlo en una fiesta compartida.
Antes de continuar, el cantante quiso tener unas palabras de cariño hacia el artista que había abierto la noche:
Desde aquí quiero que le dediquemos un fuerte aplauso para Roi y toda su banda. Que nos oigan bien. Increíble, de verdad. Gracias por estar esta noche aquí. Yo pensaba que no habría nadie hoy aquí. Después de Roi pensé que os iríais.
Entre risas y aplausos, también confesó cuánto tiempo llevaba esperando volver a Mallorca antes de presentar «Soldadito de hierro», dedicándola a todas esas personas que hacen de su música la banda sonora de sus vidas.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando se dirigió al público en catalán para recordar sus anteriores visitas a la isla.
Mallorca em fa molt feliç veure cares conegudes entre el públic. Qui va venir al Gremi? Després en vam fer un altre al Mallorca Live, època Covid. Després vam tornar amb Europa FM.
Acto seguido dedicó «Ara» a todas aquellas personas que están atravesando un mal momento, recordándoles que siempre merece la pena pedir ayuda y que la música también puede convertirse en un refugio.
La emoción dio paso a Luces de ciudad y a uno de los mensajes más aplaudidos de la noche:
Espero i desitjo que avui aquí sigui un espai completament segur per tots i totes. Que us sentiu com a casa. Espero que avui sentiu la música per la vostra pell i la llibertat per les vostres venes.
Con esa declaración de intenciones llegó «Libertad», convertida en un auténtico himno colectivo.
El ambiente volvió a bajar de revoluciones con «Álex», una canción que Nil escribió en recuerdo de un amigo y que quiso dedicar a todas aquellas personas que ya no están, antes de recuperar la energía con «Dos Primaveras» y «Good Day».
Ya completamente entregado al público mallorquín, el artista recordó con humor su anterior paso por la isla durante el Mallorca Live Festival, rememorando cómo escribió «Mi bandera» en un avión al abandonar Mallorca rumbo a otro concierto.
“Recuerdo especialmente el aeropuerto de aquí con mucha gente… igual demasiada”, bromeó entre las risas del público, para después añadir una reflexión que despertó una gran ovación:
Pero, ¡cuidado! No te quejes que te dan a palos. Ojalá escuchar más al pueblo. Les falta amor.
Unas palabras que resonaron con especial fuerza tras los incidentes sucedidos por las cargas policiales durante las recientes protestas contra la masificación turística vividas en la isla el pasado 26 de julio.
Nil confesó además que aquella canción quería dedicársela a todo su equipo técnico, “porque están detrás, vestidos igual que nosotros, no de negro, pasando desapercibidos, porque somos un equipazo y ellos son igual de importantes que los que estamos sobre el escenario”.
La recta final fue un no parar de emociones y celebración. «Bona nit» recordó una historia vivida durante su adolescencia que años después terminó convertida en canción, antes de enlazar con «Meneíto», «Me quedo», «Ya no estoy triste», «Mi religión» y «Tu cuerpo en braille».
Antes del último tema, el cantante volvió a sincerarse con el público.
Ha sigut una nit meravellosa que feia molt de temps que esperàvem. Primer concert que tenim amb tanta gent. S’agraeix moltíssim. Aquí, a Es Jardí, amb tots i totes vosaltres, vos prometo que sempre em recordaré de tu.
Con «Me acuerdo de ti» puso el broche final a una noche difícil de olvidar.
Porque si algo quedó claro en Es Jardí es que un concierto de Nil Moliner va mucho más allá de un repertorio de canciones. Es una celebración de la vida, un abrazo colectivo y un espacio donde durante dos horas todo parece un poco más fácil.
Da igual cómo hayas llegado al recinto. Nil consigue levantar el ánimo de cualquiera. Es un auténtico showman. Es felicidad, emoción y cercanía. Es una de esas personas capaces de convertir la música en una auténtica curita para el alma.
















































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